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Una clienta puntúa con dos estrellas a una pizzería por no tener wifi, y el ZASCA del dueño es antológico

Hace poco conocimos a aquella trabajadora de una pensión situada en Zaragoza que se convirtió un fenómeno viral por su honestidad brutal… y por tener la mecha muy corta a la hora de contestar las peores valoraciones de sus clientes. O el penúltimo ejemplo que conquistó las redes: el del Hotel Restaurante Landaben, de Pamplona, que lo petó gracias a la respuesta que dio a un supuesto cliente que se quejó en Google de que “la cama supletoria no tenía un colchón adecuado”.

Ahora le toca el turno a un local llamado La Mula Plateada, que estaba ubicado en pleno centro de Madrid, y era considerado una de las cinco mejores pizzerías de la zona de Malasaña hasta que cerró el pasado diciembre.

Un humorista, Álvaro Velasco, ha recuperado la respuesta de la pizzería a una clienta que le puso al restaurante dos estrellas de calificación en Google… porque el local no tenía wifi.

Velasco recuperó la respuesta del propietario al mensaje publicado hace cuatro meses, escrita por el propietario hace pocas semanas.

“Me acuerdo de usted perfectamente”, dice el texto, aunque matiza que la “señora” se fue “sin probar ninguno de nuestros productos diciendo que se pasaría a comer más tarde”.

“Le respondimos educadamente que le esperábamos a usted y a su familia encantados. Nunca vino”, continúa diciendo el propietario, que poco a poco se va calentando.

A partir de aquí, estalla contra la clienta con indignación:

“Aún así tiene los santísimos cojones de puntuarnos con dos estrellas sin siquiera haber probado nuestra comida”, continúa su argumento, antes de matizar que sus platos “han recibido un certificado de excelencia”.

“Su único argumento es “No tiene wifi”. No, no tenemos “wifi”, somos una pizzería, no un locutorio.”

Pero no queda ahí la cosa:

“No es usted más imbécil porque no se entrena dos veces a la semana. Si Google permitiera puntuar a gente como usted también le daría dos estrellas, no por tener wifi, si no por no tener cerebro.”

Por cierto, que después de trollear a TripAdvisor, el dueño de este otro restaurante se ha hecho famoso por sus contestaciones a los clientes descontentos.

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

Fuente: elegímaldía