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Pepa Bueno reflexiona duramente sobre las críticas de populismo a la víctima de “La Manada”

Uno de los juicios más controvertidos y mediáticos de los últimos años en nuestro país y que sienta en el banquillo de los acusados a cinco hombres conocidos como ‘La Manada’, a los que se les juzga por la presunta violación de una joven de 18 años en las fiestas de San Fermín del 2016, entró ayer lunes en su recta final con la lectura de las conclusiones.

La primera en exponer dichas conclusiones ha sido la fiscal Elena Sarasate, que el pasado lunes afirmaba que está más que demostrado que los cinco jóvenes abusaron sexualmente de la víctima. Ayer martes le tocó el turno a la defensa de los cinco acusados, que aseguró que pueden ser unos imbéciles, pero no son culpables:

“No son modelo de nada, incluso pueden ser verdaderos imbéciles, con comportamientos en sus mensajes patanes y primarios, interesados por el fútbol, la pertenencia al grupo y mantener relaciones sexuales con muchas mujeres. Pero también son buenos hijos, algunos tienen trabajo y otros lo intentan y están unidos a sus familias y a sus amigos”.

El juicio, que en sus dos últimos días ha contado con la asistencia de 46 periodistas –que tenían completamente prohibido grabar la sesión– y 24 ciudadanos como público, está siendo muy comentado tanto por usuarios anónimos como por personajes conocidos en sus respectivos perfiles de las redes sociales.

La última en manifestarse sobre este polémico tema ha sido la periodista de la Cadena Ser, Pepa Bueno, que ha planteado una durisíma e interesante reflexión sobre todo lo que ha rodeado al juicio de los integrantes de ‘La Manada’:

“Terminado el juicio de La Manada, solo queda esperar la voz de la Justicia. Ha habido juicio, pruebas, declaraciones. Y la justicia hablará. Mucho se ha dicho estos días sobre los juicios paralelos, la presión social, incluso con acusaciones de populismo —esa palabra que ahora sirve para todo— porque las mujeres han salido a la calle a decir que en este juicio, como en todos, se juzgan delitos y no comportamientos de la denunciante.

¿A quiénes hacen esas acusaciones? ¿No les llama la atención que cosas tan elementales haya que decirlas en voz alta y en grupo? ¿Nadie saca conclusiones del hecho de que las mujeres tengan que defender qué hacen con su vida y con su cuerpo lo que creen conveniente, siempre que sea voluntario? ¿A qué víctima de un robo se le reprocha que le guste salir de compras? ¿A qué víctima de un atropello se le reprocha que siga cruzando la calle? ¿A qué víctima de una pelea en una discoteca se le reprocha que siga yendo a discotecas? Algo así ha venido a decirse de la denunciante: que es dudoso que hubiera sido violada porque le gusta ver programas de televisión donde presumen de tener relaciones sexuales.

Todo el mundo tiene derecho a la defensa. Para ejercerla los abogados recurren a todo lo disponible, como es lógico. No es el derecho a la defensa lo que está en duda. Es el derecho a vivir con autonomía, reír, disfrutar, viajar solas, caminar solas sin que eso se convierta algún día en una prueba contra ti. Comprobar que todavía hoy hay que decirlo y defenderlo es lo que levanta a las mujeres”.