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Paquita se quedó sin casa por una mala decisión de su marido ¡de hace 29 años!

Terminar con tus huesos –y con los de toda tu familia– en la calle después de pasarte la vida trabajando como una mula. ¿Cuántas familias se han visto desahuciadas de sus casas por no poder afrontar una deuda con los bancos o con los prestamistas? Prestamistas que son los usureros del siglo XXI, que ahora se anuncian en televisión a bombo y platillo, y que se cobran unos desorbitados intereses (ay, la letra pequeña) que hacen que estés encadenado a pagar y pagar casi para el resto de tu vida.

Esta es la historia de Paquita, una mujer de 65 años a la que han echado de su casa por una deuda de hace 29 años, y que ni siquiera contrajo ella. El dinero, unos 3.000 euros, lo pidió su ex marido para pagar una deuda de juego, huyendo después y dejándoles el “regalito” a su familia. La mujer, que se ganaba la vida poniendo cafés en un bar que montó en su propio domicilio, se enteró de que se debía este dinero hace cinco años, cuando los intereses ya sumaban más de 90.000 euros y eran imposibles de afrontar.

Paquita ha sido desahuciada junto a su hijo, la pareja de éste y sus dos nietos, y por ahora ha sido acogida por su hermana para que no tenga que dormir debajo de un puente. Una historia que nos demuestra, una vez más, que cuando se trata de dinero les da igual si vives en la calle con tus nietos o te mueres de hambre. Aunque tengas la espalda rota después de trabajar 40 años y pagar impuestos.