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La respuesta de Adriana Abenia a la polémica de su foto con el párroco

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La polémica foto de Adriana Abenia de fiesta con un… ¡cura! 

“Con la iglesia hemos topao, Sancho” eso ha debido pensar la incombustible Adriana Abenia cuando ha visto la tremenda polémica que se ha generado después de subir a su cuenta de Instagram una imagen con un párroco. La joven acudía el pasado sábado al enlace de los periodistas Álvaro de la Lama con Emilia Alfaro, a la que también asistieron otros rostros conocidos como Carmen Alcayde o Nacho Montes. 

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En la fiesta también se encontraba el cura Juan Pons, que trabaja en el seminario de Valencia, y colabora en programas de televisión local. El párroco le pidió una foto a la presentadora, que también la compartió con sus seguidores de las redes sociales con este mensaje: “yo acabé la noche con el párroco!! Curas modernos que se ríen de cualquier cosa. Así debería ser la iglesia.” Y claro, a la iglesia no le ha sentado nada bien que uno de los suyos se preste a este tipo de bromas.

Viendo que la polémica no paraba de crecer, Adriana ha decidido ponerle fin con un post en su blog en el diario ’20 minutos’ donde lo deja todo bien clarito:

“Ya es mala suerte que el Padre Juan apareciera justo en el momento álgido en el que una descomunal berenjena me servía de micrófono para cantar a viva voz la canción de Dorian ‘A cualquier otra parte’ (lugar al que habría querido dirigirse de saber lo que iba a ocurrir después) para pedirme, con mucho respeto, una foto tal y como había hecho hacía unos segundos con otros invitados, como Carmen Alcayde. Y, gustosa, accedí. Pero como el párroco me pareció el colmo de la modernidad y se había integrado tan bien en la fiesta, a mí me nació pedirle a él otra foto -que hizo mi marido-, sin apartar la colosal hortaliza de mis manos y así continuar con el karaoke después.

La foto me pareció muy simpática y decidí colgarla en mis redes sociales, acompañada de un texto en el que precisamente alababa y reivindicaba ese atisbo de modernidad que había descubierto en este cura que reía y opinaba como uno de nosotros: ‘Yo acabé la noche con el párroco. Curas modernos que se ríen de cualquier cosa. Así debería ser la Iglesia’. En qué hora, Señor.

No tardaron en pedirme que retirara la foto debido, al parecer, al enfado del Arzobispado de Valencia, ya que la estampa podía enviar un mensaje equivocado a los fieles. Y, sobrepasada por el giro de los acontecimientos, me negué a hacerlo porque significaba aceptar que me había equivocado al subir la “libidinosa” imagen que para mí era una muestra más de lo bien que lo estábamos pasando todos, sin pretender ofender a nadie y, por supuesto, sin ninguna maldad.

Para colmo, la anécdota se convirtió en noticia y ésta comenzó a multiplicarse como los panes y los peces. Y ahora tengo la sensación de haberme marcado un Pájaro Espino, por aquellos que ven en una foto cachonda una polémica instantánea.

Pero qué tiene de malo que una persona que dedica su vida a la Iglesia pase un rato agradable con la gente. Deberían normalizarse estas conductas que llevo observando demasiados años, porque os recuerdo que, por suerte o por desgracia, he ido a un colegio de curas hasta los 13 años y he vivido en uno de monjas cuando, con 15, me fui a vivir a Milán. Y que Dios me coja confesada, pero sigo sin dar crédito.

Pese a todo, y aunque no tenía ninguna obligación, me he puesto en contacto con el Arzobispado de Valencia para explicar, para tranquilidad del sacerdote, lo ocurrido. No deseo arder en el infierno, sólo bajo el sol de mis inminentes vacaciones.

Tal vez haya todavía en el cielo un hueco para mí y, si no, lo dicho, no me quedará otra que sobornar a San Pedro para que me haga una inmaculada copia de las llaves del cielo”.