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“El Piraña” de ‘Verano Azul’ reaparece casi 40 años después, y alucinarás con su trabajo

Verano azul fue una serie de Televisión Española producida en 1981 y dirigida por Antonio Mercero con música de Carmelo Bernaola. Fue rodada durante 16 meses, entre finales de agosto de 1979 y diciembre de 1980, en la localidad malagueña de Nerja, y en las granadinas Motril y Almuñécar.

La emisión original tuvo lugar en la primera cadena de TVE entre el 11 de octubre de 1981 y el 14 de febrero de 1982. El horario de emisión era desde las 16:05 h en la tarde del domingo. Constó de 19 episodios de aproximadamente una hora de duración cada uno, y fue una serie costosa en tiempo y dinero. Entre escritura del guión, localizaciones, rodaje y montaje, tardó aproximadamente tres años en estar lista para ser mostrada al público.

La serie tuvo un gran éxito el año de su emisión original, y desde entonces ha sido vista por más de 20 millones de televidentes debido a las sucesivas reposiciones. Sus situaciones y personajes forman parte de la memoria colectiva de los primeros años ochenta.

Además, la serie fue emitida también en toda Latinoamérica, en Portugal y en Angola, y en algunos países no latinos como Argelia, Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia, Bulgaria y Francia —bajo el título “Le Bel Eté”—. Para los búlgaros nacidos en los 70 y los 80, Verano azul introdujo varios temas serios de la adolescencia muy inusuales en la televisión del país balcánico, como el estilo de vida hippie.

En la propia España la serie rompió con esquemas heredados de la televisión franquista, tratando abiertamente cuestiones entonces delicadas o novedosas como el divorcio, las libertades, el derecho de protesta, la especulación inmobiliaria, el medio ambiente o los conflictos generacionales, entre otras. Fue criticada por su naturalismo, en especial por el empleo de palabrotas por parte de los personajes, que reflejan el modo de expresión coloquial del momento.

Por cierto, que fue tanta la repercusión de la serie en la España de aquellos años que la muerte de Chanquete fue portada de los periódicos nacionales, como si de un personaje real se tratase.

Allá por 1980, un periódico local entrevistó a Miguel Ángel Valero, uno de los niños estrella del momento por su personaje del Piraña en Verano azul. A la socorrida pregunta de qué quiere ser de mayor, respondió que “zoólogo o ingeniero electrónico”.

Pues bien, casi cuatro décadas después, “creo que lo que subyacía ahí era la idea de usar la tecnología para la vida. Cuando llegó a 3º de BUP, dudaba entre estudiar Telecomunicaciones y Medicina”, tal y como informa ABC.

Al final se decidió por la primera, “porque médicos hay muchos, pero no ingenieros enfocados a la medicina. Y la tecnología, bien aplicada, tiene una gran capacidad para mejorar la vida de las personas”.

Valero ve en esto una vocación:

“Lo que Dios quiere de mí es que desde la ingeniería mejore la vida de los demás. De Él vienen las capacidades que tengo para ello.”

Se trata de un objetivo que ha orientado siempre su carrera. Para el doctorado, él y su equipo diseñaron entre 1996 y 1998 el primer servicio de telemedicina en el hogar que ha existido en España, desarrollando la tecnología necesaria para que 30 pacientes de diálisis, cardiología y Unidad del Dolor del hospital Severo Ochoa de Leganés pudieran comunicarse con su médico.

“Evitaban desplazamientos, se sentían más seguros y seguían mejor el tratamiento. También los médicos tenían más tranquilidad, porque podían hacer un seguimiento semanal en vez de mensual. Llegamos a la conclusión de que en 70 de cada 100 interacciones médico-paciente era innecesario que el paciente se trasladara al hospital. Al analizar el coste-efectividad del sistema, vimos que en un año estaba amortizado.”

Además de trabajar como profesor titular en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Sistemas de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid, en 2014 Valero fue elegido director del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas —CEAPAT—, del IMSERSO.

“Nuestra misión está muy orientada a favorecer la autonomía personal. Asesoramos a particulares y entidades sobre la tecnología adecuada para cualquier actividad”, desde mover a un paciente paralizado a que un niño con discapacidad pueda ir al colegio.

Además, cuando la tecnología no existe, la diseñan y fabrican de forma gratuita para el usuario.

“Utilizamos impresión 3D, y trabajamos con la idea de que nuestros diseños se puedan replicar.”

También ha dedicado tiempo a la arquitectura accesible, por ejemplo “diseñando el cuarto de baño que necesita alguien que ha sufrido daño cerebral, y haciendo las obras necesarias. Nos llegan muchas peticiones de este tipo, o sobre portales no accesibles”.

Ahora están muy implicados en lograr que “el futuro vehículo autónomo sea accesible”. ¡Casi nada!

¿Qué os parece a vosotros? Contádnoslo en los comentarios.

 

Fuente: elegímaldía