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16 anécdotas de personas cuyo corazón es una fuente infinita de amor

Hay historias en las redes que cautivan a todo el mundo. Quizás porque demuestran que querer a una persona significa apreciarla, apoyarla en los momentos complicados y prestarle atención sin que ella lo pida.

1.

Muchos conocen este truco: cuando quieras jugar tranquilamente videojuegos y tu hijo comience a hacer un berrinche, dale un control que no esté conectado. Hoy estaba trabajando y mi hijo se acercó a mí y me pidió que jugara videojuegos con él. Yo le dije que estaba ocupado en ese momento, pero él respondió: “Por favor, papá. Incluso puedes dejar mi control sin encender”. Resultó que desde hacía mucho tiempo se había dado cuenta de mi truco, pero era feliz simplemente estando sentado conmigo en el sofá.

2.

Un día, cuando aún era pequeña, castigaron a nuestro grupo en la escuela: todos teníamos que escribir una frase 500 veces, si no, no nos llevarían al circo. Esa noche me quedé dormida con lágrimas en los ojos, porque apenas había conseguido hacer 200 renglones. Pero al despertarme a la mañana siguiente descubrí que mi mamá no solo había terminado mi tarea, sino que también había conseguido un poco de dinero para que pudiera comprarme algo en el circo. Este es uno de los recuerdos más felices de mi infancia.

3.

Mi novio no es un chico romántico. Él no me regalará un ramo de flores y tampoco me hará una propuesta en público. Pero cuando lloré en su hombro porque me dolía la garganta, él fue conmigo al doctor, y después me preparó un caldo de pollo y se quedó a cuidarme. Dejó todos sus asuntos y fue a abrazarme cuando perdí a un ser querido. Y en el aniversario del día en que nos conocimos, me regaló este joyero. Durante una semana lo imprimió secretamente por partes en 3D, ya que yo le había dicho que me gustaba ese diseño.

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4.

Cuando me separé de mi novio, durante medio año viví en la casa de mis padres. Hoy por la mañana me di cuenta de que cuando estuve allí, ni una sola vez llené la tetera con agua por la mañana. Simplemente me despertaba y presionaba el botón. Es decir, mi papá, antes de irse, siempre llenaba la tetera para que no tuviera problemas con el filtro e inmediatamente pudiera servirme una taza de café. Parece una pequeñez, pero ¿acaso el amor no se compone de pequeñeces?

5.

Odiaba la vida. Todo el tiempo me la pasaba de fiesta y frecuentemente cambiaba de novia, sin tener algún tipo de sentimiento por las mujeres. Después comencé a salir con una chica, y su vida era aún más complicada que la mía, pero aun así nos casamos. De pronto, ella quedó embarazada. Yo estaba furioso (esto es horrible), y odiaba aquello que crecía en mi esposa. Posteriormente escuché por primera vez el latido del corazón del feto, y fue extraño, pero agradable. Y así nació mi hija. Mi esposa tuvo complicaciones durante el parto y de pronto sentí que mi niña me necesitaba. Dejé a mi pareja con las enfermeras, me acerqué a la recién nacida y vi a la bebé más hermosa del mundo. Por primera vez desde mi infancia lloré. Las enfermeras me preguntaron si quería cargarla, y yo solo asentí con la cabeza, ya que no podía pronunciar ni una sola palabra. Durante años no había sentido emociones, y esta criatura indefensa conquistó mi corazón para siempre.

6.

Tengo cambios de humor. Durante uno de ellos me metí al armario y me negué a salir de ahí. Mi esposo no sabe expresar correctamente sus sentimientos, por eso llevó una almohada, una cobija y dijo: “Bueno, al parecer, dormiremos aquí hoy”.

7.

Me crié con mis abuelos, y mi abuelo literalmente era mi mundo. Durante los últimos 5 años, yo cuidé de él, ya que se encontraba postrado en una cama. Intentaba visitarlo con la mayor frecuencia posible. Él vivía con mi tía mayor, la cual le daba de comer, y yo le ayudaba a cuidarlo y a bañarlo. En ese entonces, mi actual esposa y yo estábamos comenzando a salir, y ella visitaba a mi abuelo a veces. Un día llegué a verlo y descubrí que el refrigerador estaba lleno. Además, mi abuelo estaba viendo la televisión y comiendo helado. Mi novia había ido unas cuantas horas antes que yo, y no me había dicho nada. Seis meses después, le hice una propuesta.

8.

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“Compré este anillo de matrimonio para mi novia”

9.

Yo siempre supe que mi papá me ayudaría y protegería. Tenía 5 años cuando mis vecinos pequeños aventaron mi disco volador a una alta ortiga. Me quejé con mi papá y él obligó a esos chicos mal portados a subir por mi juguete. Cuando ellos salieron llorando, les dijo: “Un hombre debe responder por sus actos”. Para mitigar todo ese resentimiento infantil nos dio dinero para comprar un helado. A los 10 años me quitó de una reja porque debajo de ella había un montón de vidrios rotos. A los 13 me apoyó cuando me peleé por defender a mi amiga y regresé a casa con un moretón y mis pantalones desgarrados. Ahora regaña a mi esposo porque no me mima como a una princesa y tiene miedo de sostener a su nieto con sus grandes brazos.

10.

Hace 10 años, mi amigo recibió su licencia de conducir. Se compró un carro y, en honor a eso, nos invitó a comer carne asada. Íbamos de camino y la calle estaba llena de baches, así que nos movíamos de un lado a otro. De pronto, en la esquina apareció un hombre de edad avanzada. Vestía un traje perfectamente planchado; en una mano llevaba un pastel con un vino, y en la otra un ramo de flores. Mi amigo intentó no mojarlo, pero un chorro de agua sucia cayó sobre él. Nos detuvimos. Héctor se disculpó casi con lágrimas en los ojos y le propuso llevarlo a casa para que se cambiara de ropa, pero el hombre se negó.

— “Entonces, no es el destino. Es una señal”.
— “Bueno, ¿quiere ir a comer carne asada con nosotros?”.
— “¡Adelante!”.

En el camino nos contó que había estado a punto de hacerle una propuesta de matrimonio a una persona, a pesar de que la relación no era tan buena. Y un charco de agua le impidió dar ese paso. Cuando llegamos al lugar, él habló con la tía de Héctor, quien le ayudó a arreglarse un poco. Después de un tiempo se casaron. Ellos incluso no celebran el día de su boda, sino el día del “charco fatal”, en el cual invitan a todos a comer carne asada.

11.

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“Mi amigo le regaló esto a su esposa en su aniversario de bodas y le escribió lo siguiente: ‘Sal’”.

12.

Cuando vivía en la residencia estudiantil me vi envuelta en diferentes situaciones. Una noche me desperté por el espeluznante grito de mi compañera de cuarto, la cual vio por la ventana (nosotros vivíamos en un cuarto piso) a un hombre con una cuerda. Estaba aterrorizada de que algún estudiante no hubiera logrado lidiar con el estrés de los exámenes finales. Pero resultó que era un simple chico tratando de subir con sogas a ver a su novia. Le ofrecimos entrar por nuestra ventana y que siguiera su destino tranquilamente para no arriesgar su vida, pero él dijo que era muy sencillo y siguió escalando.

13.

Tengo 22 años, y desde los 18 vivo en otra ciudad. Soy capaz de cuidarme sola, y puedo regresar de un bar a las 4 de la mañana o ir a pasear a la una de la noche. Pero si llegó tarde a mi ciudad natal, obligatoriamente mi abuelo va a buscarme para que no camine sola por la oscuridad. Frecuentemente, él se acuesta a dormir a las 8 o 9 de la noche, pero en tales días no duerme y me espera.

14.

Mis papás se divorciaron después de 25 años de matrimonio. Mi papá armó otra familia, mientras que mi mamá estuvo soltera durante mucho tiempo. Pero un día, una conocida la invitó a su casa y conoció a un hombre. Comenzaron a salir y a vivir juntos. Posteriormente, durante una conversación, se enteraron por casualidad de que ellos eran de la misma ciudad, de la cual mi mamá se había mudado en su infancia. Además, ellos habían sido vecinos, y lo más impactante fue que él era el mismo chico que había salvado a mi mamá cuando ella había estado a punto de caer a un río.

15.

Cuando mi hija tenía 10 años, mi esposo, que no era su verdadero padre, se mudó con nosotras. Aproximadamente después de medio año, mientras yo estaba en el trabajo, mi niña tuvo su primera menstruación. A pesar de que nosotras ya habíamos hablado de eso, ella estaba desconcertada. Pero mi esposo le dio papel de baño, le explicó cómo colocarlo en su ropa interior y la llevó a la tienda. Él le ayudó a elegir unas toallas sanitarias, compró helado, un chocolate y un analgésico infantil por cualquier cosa. En casa le enseñó cómo usar las toallas y buscó en Google información que no había conseguido explicarle. Él incluso puso a remojar su ropa sucia. Cuando regresé a casa, mi hija estaba durmiendo y se veía muy feliz. Posiblemente ese fue uno de los momento en los que más lo amé.

16.

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“Le dije a mi padrastro que prefería las grageas de jalea de color naranja. Hoy lo descubrí separándolas para mí”.

17.

Un día, mi novia me dijo que quería verme, pero no estaba de humor para hablar después de un pesado día de trabajo. Por eso, ella llegó a mi casa y se sentó a mi lado bajo las cobijas mientras yo jugaba videojuegos hasta que ambos nos quedamos dormidos. En todo ese tiempo no pronunció ni una sola palabra, solo “Hola” y “Ya voy a dormirme, te amo”.

18.

Llevábamos casados 10 años y teníamos dos hijos pequeños, pero nuestro salario no cubría por completo los gastos y cuentas diarias. Debido a eso, peleamos muy fuerte y nos dijimos cosas desagradables. En ese momento sonó el teléfono: mi papá estaba internado en una clínica a casi 2 000 kilómetros de nosotros por un derrame cerebral. Los doctores no sabían si sobreviviría. Dejamos de pelar, mi esposa me llevó al aeropuerto y reservó un boleto. Ella me prometió hablar con mi jefe acerca de este problema y cuidar de nuestra familia mientras yo estaba ausente. Mi papá vivió unos cuantos años más después de eso, y yo comprendí que no importaba qué tan duro lo estuviéramos pasando o lo tercos que fuéramos, ella siempre estaría en las buenas y en las malas. Este año celebraremos 30 años de casados.

19.

Por la mañana me desperté temprano ya que tenía que hacer algo urgente para el trabajo. Así que decidí preparar el desayuno y llevárselo a mi esposa a la cama. Llevé una mesita de noche y sobre ella coloqué café, huevos y un emparedado. Me fui a seguir trabajando y de pronto escuché sollozos en la recámara. Eché un vistazo y vi a mi esposa comiendo el emparedado y llorando.
— “¿Por qué lloras?”.
— “Esto es tan lindo…”. Y tartamudeando dijo: “Estoy emocionada. Haz esto más seguido, como antes, cuando apenas estábamos comenzando a vivir juntos”. En efecto, ¿por qué no hago esto más seguido? Es tan simple.

20.

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“Desde hacía mucho tiempo, mi esposa soñaba con un retrato familiar. Por eso, para su cumpleaños decidí hacer algo especial, y no solo regalarle una fotografía. En la parte trasera, mis hijos y yo le escribimos un cálido mensaje. Y sí, ella lloró”.

Y tú, ¿cómo te diste cuenta de quién te ama realmente?